Recuerdo que fue un dia nahui ocelotl...
El azul del cielo se fundía con el azul de la madrecita chalchitlicue y se compenetraban intensamente.
!Uno de esos días en que nuestro padre sol estaba radiante¡
El azul del cielo se fundía con el azul de la madrecita chalchitlicue y se compenetraban intensamente.
Como siempre intencionando a la Primera Mujer, la primera Gran-Diosa.
Ella es la que nos alberga, nos cobija, nos da el sustento. El alimento que nos brinda la posibilidad de realizarnos en la materia.
Nuestra pachamama, Tonantzin Tlalli Coatlicue: como la llaman nuestros abuelos de Anahuac.
Somos mujeres de arena porque nuestros cuerpos tienen la misma composición y sus mismos minerales y por ende algún día... Volveremos a ella.
Ometeotl!
Texto Rachel Medel






















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