Ceremonia con Circulo de Mujeres de Guadalajara
Agradeciendo por recibir a la Carpa roja
Si sana una sanamos todas...
Qué es una Carpa Roja
Por: Morgana
Los hospedajes lunares (moon lodges), también llamados hospedajes para sangrar o carpas rojas (red tents), aparecen en diversas narrativas emanadas de la historia de los pueblos nativos americanos. En estos espacios sagrados, situados en las orillas de la comunidad, las mujeres se reunían cuando estaban menstruando y las viejas enseñaban a las más jóvenes a honrar la sabiduría y la potencia creadora que emana del útero. Además, en ese espacio se transmitían conocimientos sobre sexualidad, reproducción y cuidado del cuerpo.
Los hospedajes lunares (moon lodges), también llamados hospedajes para sangrar o carpas rojas (red tents), aparecen en diversas narrativas emanadas de la historia de los pueblos nativos americanos. En estos espacios sagrados, situados en las orillas de la comunidad, las mujeres se reunían cuando estaban menstruando y las viejas enseñaban a las más jóvenes a honrar la sabiduría y la potencia creadora que emana del útero. Además, en ese espacio se transmitían conocimientos sobre sexualidad, reproducción y cuidado del cuerpo.
Durante su estancia en La Carpa Roja, las mujeres se conectaban con su cuerpo, con sus ancestras y con su ciclicidad femenina, dedicando una parte importante a la comprensión de la relación de su cuerpo con los ciclos universales. A partir de esta visión, el cuerpo femenino era considerado sagrado y se le veneraba por su conexión con la tierra y el cosmos. De acuerdo a las historias que hemos encontrado, debido a la enorme fuerza de la sincronía entre mujeres y a la sabiduría que de ella emanaba, las participantes no tenían ninguna obligación familiar ni comunitaria durante su estancia en el hospedaje lunar.
Gracias al estado reflexivo, el interior de la carpa también se prestaba para que las mujeres dialogaran sobre los problemas de sus comunidades y buscaran caminos para resolverlos. Al concluir su estancia en el hospedaje lunar, las mujeres más viejas compartían con la comunidad las soluciones y propuestas que habían encontrado en ese estado de máxima sensibilidad y conexión.
De acuerdo a las narrativas estas carpas desaparecieron y son pocos los grupos que conservan hoy en día esa práctica. Actualmente existen esfuerzos por recuperar los hospedajes lunares y reivindicar la ciclicidad femenina y la revaloración del cuerpo, centrando los esfuerzos en la valoración de la sangre menstrual.
De acuerdo a las narrativas estas carpas desaparecieron y son pocos los grupos que conservan hoy en día esa práctica. Actualmente existen esfuerzos por recuperar los hospedajes lunares y reivindicar la ciclicidad femenina y la revaloración del cuerpo, centrando los esfuerzos en la valoración de la sangre menstrual.
A pesar de las iniciativas, en general las mujeres occidentales carecemos de una imagen positiva de la ciclicidad femenina; creemos que menstruar es algo vergonzoso y poco placentero que se vive en secrecía. En el mejor de los casos, la menstruación se concibe como un proceso fisiológico prescindible que limita e incomoda a las mujeres y, además, las desestabiliza. Se suele pensar en el cuerpo femenino como algo fallido: estamos "pre-menstruales", "menstruales", "histéricas" o "menopáusicas". Sobra decir que todas estas etiquetas se emplean con una carga negativa que estigmatiza a la mujer y la sitúa en una relación compleja frente a su propio cuerpo.
Nuestra sexualidad y deseo sexual es tratado como un tabú, o bien, como algo vergonzante que sólo se reconoce y legitima si va asociado a nuestro rol reproductivo. El cuerpo femenino suele considerarse como objeto dispuesto para el placer de otros y la violencia hacia las mujeres se expresa en múltiples dimensiones.
Ante esta situación nosotras nos inspiramos en esos espacios de affidamento representados por los hospedajes lunares. Desde nuestra perspectiva, la carpa roja no necesariamente tiene que ser un lugar físico en particular, aunque hay mujeres en distintas partes del mundo que montan bellas tiendas con telas rojas para reunirse. A partir de nuestra experiencia, consideramos que el hospedaje lunar se instaura cuando nos disponemos a compartir, aprender y reflexionar de la mano de otras mujeres de manera abierta y sororal. Si nos proponemos acompañarnos en un camino de conocimiento y autoexploración, de apropiación y revaloración del cuerpo desde nuestra experiencia concreta, estamos construyendo las carpas rojas.
Las mujeres tenemos mucho qué decir sobre la sexualidad femenina, sobre nuestra salud y placer. Hay que trabajar y compartir cotidianamente para lograr que las mujeres podamos liberarnos de los múltiples prejuicios que pesan sobre nuestra corporalidad femenina y sobre nuestra sangre. Por ello, nosotras nos damos a la tarea de desestigmatizar la menstruación y buscamos apropiarnos de nuestro cuerpo.
Reivindicamos nuestro derecho a vivir como mujeres libres y en plenitud. Por congruencia, reinvindicamos también tú derecho y te invitamos a que te sumes a nuestra carpa roja.
¡Menstrúa con orgullo!
Colectivo de mujeres de la carpa roja
