Desde su característica principal de fuerza, transmutación, movimiento y luz; el fuego nos da la posibilidad de quemar a través de él, todo lo que no deseemos en nuestras emociones pensamientos y sentimientos.
Chantico-Cuauhxólotl, se traduce como "la que mora en la casa o en el hogar", la cual se representa por tres piedras que conforman el fogón de la cocina de nuestro hogar, lugar de unión familiar. El número tres se asocia a la sangre, lugar donde se realiza la alquimia en los alimentos, hace alusión a ciertas estrellas: las de Orión.
En una de sus importantes funciones del fuego es la de mantener encendidos los fuegos del corazón, cuidar las pasiones del alma, mantener el calor del hogar. Simboliza todas las formas de color y luz brillante. También es el fuego interno de la energía que mantiene con vida a la tierra, la energía serpentina que asciende y fluye por cada uno de sus vortices de energía.
La alquimia del fuego es convertir la energía transformándola en cenizas que luego nutrirán a la tierra; así su energía es arrolladora pero nutritiva.
El fuego en el sahumador es interno, es un fuego que no debe hacer flama hacia el exterior, es un fuego "suave y poderoso" cuya blanca columna de humo al ser alimentado con la resina de copal manifiesta el eje de energía que asciende, que conecta lo terrestre con lo celeste, lo humano con lo divino, lo visible con lo no visible.
Cihuayotl- se traduce como útero, mas en su sentido literal es mujer corazón. El sahumador es también un útero, en donde el fuego interno, el fuego que no se hace llama, combinado con el sagrado copal se transforma en una sustancia ligera, que asciende y llega al ámbito de lo divino.
Mas una cosa es el elemento propiciatorio y otra muy distinta el dirigir el intento hacia la activación del fuego interno en la individualización del ser. Todos poseemos ese don, más el hecho de activarlo depende total y exclusivamente del compromiso personal que cada cual asuma consigo mismo, no hay excusa, lo necesario se encuentra presente en cada miembro de la especie humana, lo importante es ponerse en acción, obrar desde el corazón. Más eso si, requisito indispensable pero ese logro, es la limpieza del cuerpo emocional, es el gran filtro, el guardián del umbral y ello se corresponde con el lado femenino del ser, en hombres y mujeres. Por ello los maestros usaron como metáfora, elementos reiterativos en el tema, emoción, evaluación son conceptos intimanente ligados.
Dentro del espacio sagrado o ritual, lo Divino se materializa a través del sahumador. Los hallazgos arqueológicos del México prehispánico, revelan la importancia del sahumador y de los llamados incensarios para la sociedad de la época.
La variedad de formas, tamaños y los diversos sitios en que estos objetos han sido encontrados, manifiestan su importancia, tanto en usos ceremoniales en los templos y el culto a los Dioses, como en la vida cotidiana del hogar.
En las tumbas de los grandes señores, invariablemente está presente este instrumento, indicando con ello, que la presencia del sahumador era imprescindible, para lograr con éxito su paso por el Mictlan y llegar a salvo al lugar del descanso eterno.
El sahumador al ser encendido por medio de la brasa ardiente, se transforma en un receptáculo de lo Divino. En los rituales el sahumador ocupa un lugar sobresaliente en el altar.
Al salir a ceremonias el fuego, ocupa los lugares frente a las columnas abriendo paso a la comunidad. Al formarse el círculo de danza, el lugar del sahumador es al centro, ahí se marca el corazón o eje de energía que reverbera en círculos concéntricos, forma espiralina de humo blanco, que cual navío, transporta las oraciones y peticiones al cielo.
Las esencias depositadas en el sahumador son quemadas para transformarlas en substancias ligeras capaces de llegar al ámbito de lo divino.
El sahumador debe pasar por una ceremonia de consagración, para que de acuerdo con la tradición cumpla mejor su misión. La ceremonia de consagración del sahumador consiste básicamente en pedir permiso a la madre tierra y enterrar boca abajo al sahumador pidiendo se otorgue la fuerza al sahumador y su paso genere armonía y bienestar al entorno, esto posterior a la limpia del sahumador con ajo y miel en un ritual que puede ser en conjunto.
En el México prehispánico, se pensaba que los elementos eran receptores de fuerzas divinas, así que se procuraba hablarles a la esencia de las cosas y explicarles las razones por las cuales se les solicitaba algo, desde su forma más simple de lenguaje común, hasta las mas complejas o lenguaje de lo oculto llamado nahuatlatolli, se hacían estos convencimientos.
Al concluír el ritual nuestro sahumador se encontrará listo para ser encencido y cumplir con las misiones solicitadas. Dejando siempre al final de cada ceremonia, los carboncitos en cenizas devueltos a nuestra madre tierra.
Agradecemos a nombre del Círculo de Mujeres Metzcihuatl, la preparación de nuestros sahumadores por parte de nuestra hermana Maria Teresa Monroy Montiel.

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